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16 junio 2016

En Ascot está la pista

También lo está en las bodas a las que asiste la familia monagesca. Sus representantes más jóvenes optan por piezas ligeras, suaves, femeninas y huyen de grandes escotes o, por lo menos evidentes. 



Frente a lo que la gran mayoría en españolas entiende por vestirse de fiesta está el resto de europeas que  siguen sin entender ese encorsetamiento y exageración en el vestir. Una impostura que no resulta ni natural ni elegante. Es lo que se entiende en algunos círculos, en honor a la verdad, "vestirse de domingo". Nada malo si es lo que te gusta, pero, si estás dispuesta a dar un paso más en cuanto al boom de invitadas monísimas y un tanto florero, aquí estamos. 


La semana pasada Mary de Dinamarca y Kate Middelton se presentaron en Ascot con unos looks que son el ejemplo, de lo que creemos, es la tendencia para vestirse como una señora (da igual la edad) en caso de tener que acudir a una ceremonia. 


Whaaaat ?????!!!!! Lo prometo, es una imagen de este año 2016 que bien podría ser de cualquier boda española …...
Fuera disfraces y fuera complicaciones. Rayas, lazos, cinturones de flores, tocados de plástico, plataformas, bolsos como salidos de un taller de manualidades, vestidos rígidos y pomposos, vestidos cortos y escotados, brillos y drapeados, estampado de gusto dudoso, florales anticuados, etc, etc,….. , hace años que quedaron desterrados del armaio de una mujer con estilo, así que, chicas, el romanticismo y la verdadera feminidad está aquí para vestirnos en una ocasión especial. 



Se ponen en valor pocas piezas y de calidad. Tejidos que acarician la piel y te hacen sentir sexy, zapatos de tacón fino y de corte clásico que alargan las piernas. Maquillaje natural y una actitud en la misma línea. 
Se aprecia como las invitadas cumplen todos estos requisitos. El estilo se refleja de otra forma, con una sencillez trabajada y de forma más clásica. 
Nosotras decimos, menos mal!!! Algo de cordura en toda esta locura de invitadas jóvenes y "desbocadas" o mujeres de edad madura vestidas de jovencitas. 

Lleva un pijama a una boda de noche con un impresionante zapato y la cabeza bien alta. Una seda con cuerpo y un acabado desflecado que insinúa una feminidad y un interior de encaje cuidado. Un vestido de raso, lencero con un batín guateado en seda a una ceremonia de día o un vestido sencillo de largo midi con un impresionante mantón y unos pendientes antiguos. Un camisero con falda de linea A y mangas estrechas, de cuello más o menos cerrado y de cintura marcada sin demasiados complementos. El centro de estos estilos es la mujer que los lleva y no la ropa que se puso antes de salir de casa que no es más que un accesorio al igual que el tocado para resaltar, lo primero la silueta femenina y lo segunda la cara de la dama en cuestión. 

Las que nos seguís habréis visto que nuestro último escaparate (hoy lo hemos cambiado) al igual que el anterior va en esa línea. Insinuar las curvas, resaltar la feminidad y utilizar colores empolvados que transmiten serenidad van en esa misma dirección de la que hablamos. 

El encaje viene con fuerza en vestidos para las más jóvenes. Permite lucir una silueta limpia y estilizada. 
El vestido abrigo es un must que nunca ha desparecido entre nuestras propuestas, ideal para los entretiempos y para el invierno. 

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