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10 junio 2015

Siempre la etiqueta, Máxima de Holanda como ejemplo.

Si bien es cierto que la mayoría de los mortales no observamos las normas protocolarias de forma rígida las monarquías europeas con su tradición y todo el protocolo que exigen son buena muestra de cómo se debe acudir en ciertas ocasiones. Las más destacadas suelen ser las bodas, las recepciones oficiales, las cenas de gala, los bautizos …..  porque sin duda, resultan muy glamurosas y siempre atrae más el brillo y la fiesta que la tristeza. Sin embargo con motivo del funeral por Kardam de Bulgaria nos preguntamos una cosilla ….. ¿por qué la mayoría de las mujeres se esfuerzan en ir correctamente vestidas en los rituales como los que citamos y no lo hacen en el caso de una cita tan importante como lo es un funeral? ¿A caso no es igualmente un ritual? Lo comentamos en muchas ocasiones entre nosotras y, ayer,  oíamos a nuestro paisano, Josemi Rodriguez-Sieiro decir, como es él, que si llega a un funeral y se encuentra con que los familiares no están vestidos de riguroso luto, se indigna, llegaba a decir que se iba. No sabemos si llegar a tanto pero, en cualquier caso, no somos las únicas que se han parado a pensar en ello. ¿Hay alguien más que se pregunte: ¿Por qué si se observa un código de respeto (esto es, el protocolo) en celebraciones que celebran la vida, por qué no se cuidan igualmente estos códigos en celebraciones funerarias …..?


Este lunes tuvo lugar el funeral por Kardam de Bulgaria. A la llegada de los Reyes de Holanda, la reina Máxima ha vuelto a ser las más elegante con diferencia, la más correcta y diríamos que hasta perfecta. 
En estas circunstancias es requisito indispensable vestir de negro, las mujeres deben llevar media, recomendable en negro aunque también se admite un color natural. Se pueden utilizar los tacones altos, maquillaje debe ser natural y nada de estridencias. Los tocados y/o pamelas para estos casos quedan relegados a países de tradición anglosajona. Sería un error enorme aparecer a lo Carrie Bradshow cual Pamela en Sexo en Nueva York. 

Destacamos a Máxima de Holanda por varios motivos: por el impresionante juego de perlas grises y brillantes  que destacaban la sobriedad de la ocasión  y la elegancia de su portadora.  La entrada que hizo con guantes fue de lo mejor, la única que los llevaba en el besamanos.  Cubierta la mano izquierda y descubierta la derecha por cortesía para saludar. Fue la única que apostó por un vestido con un ligero guardapolvos, de línea más fluida que el correctísimo traje de chaqueta negro que, sin duda, resulta, igualmente, de lo más apropiado. 

Máxima de Holanda con guantes, a su llegada. Bolso y guante puesto en la mano izquierda dejando libre la mano derecha para saludar. 

Se aprecia como Máxima de Holanda lleva la mano derecha descubierta para saludar a los Reyes de Bulgaria. 


En el besamanos o recibimiento, la familia de riguroso luto. Los hombres con corbata negra. 

A la salida del servicio religioso. 

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