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18 marzo 2015

Lamé, un nuevo(?) fondo de armario para la noche.

        Además del LBD (Little Black Dress) que no puede faltar en el armario (uno o varios)  os damos una nueva idea: un vestido en lamé o un mono. 
Un aire clásico y joven que mide perfectamente el riesgo de lucir lamé en dos prendas que conoce muy bien Diane Von Fustemberg. Autora del wrap dress (vestido cruzado) e imagen muy representativa de los 70 también supo sacar partido al mono. Dos prendas que no pierden su "rollo" libre, femenino y  rockero de aquellos año que hoy se dulcifican para jugar ese papel más versátil que busca la mujer de hoy. Piezas que estilizan la figura y permiten lucir una estrecha cintura.
El color cobrizo es perfecto tanto para pieles claras como para las más bronceadas e ideal para las amantes del tacón, una pareja triunfadora. 



    Tom Ford lo mostró en su primera colección. Gucci lo propuso durante varias temporadas. Desde Halston en los 70 y todas aquellas mujeres  icónicas y liberales que lo lucieron estupendamente como Bianca Jagger, hasta YSL en su colección más reciente no se olvidan de este tejido. 
 

NOTA: Así como el negro es un color benévolo con la calidad del tejido el lamé "canta" a distancia. 
Inevitablemente, este es un tipo de tejido que exige una ejecución perfecta y una calidad a la altura. 
En los complementos tampoco vale "racanear" puesto que unos zapatos faltos de clase o un bolso de piel sintética empobrecerán en look sobremanera. 

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